Ojalá y “no haga carrera” en Colombia, el caso del ciudadano multado con mas de $800.000 en la ciudad de Bogotá, por haber comprado una empanada a un vendedor informal que ocupa el espacio público.

Si bien es cierto las autoridades se amparan en la normatividad establecida en la Ley 1801 y particularmente en su Artículo 140 que refiere un listado de actuaciones que NO DEBEN efectuar los ciudadanos, entre las cuales está “promover o facilitar el uso u ocupación del espacio público en violación de las normas y jurisprudencia constitucional vigente” también es cierto que, han sido las mismas autoridades que por muchos años, fueron permisivas y no procedieron con la vehemencia y rigurosidad del caso cuando “los invasores del espacio público” comenzaron a apoderarse “con nadadito de perro” de tales espacios sin una actuación contundente de la autoridad como control dejando pasar tiempos, de tal manera que cuando ya procede, entonces “se les sale a deber y hay que hasta indemnizarlos por daños y perjuicios a los invasores” dizque porque se “materializa una confianza legítima”.

Aunque quizá muchos como ciudadanos en algún momento hayan incurrido en esa práctica, hay también otros tantos que no la hayan hecho, no porque conozcan la minucia de principio a fin del Código Nacional de Policía, sino porque simplemente, una manera individual de evitar seguir promoviendo “esas invasiones” que tanto afectan el espacio que es de todos, es no comprando ni adquiriendo productos a quienes “por la razón que sea o argumenten” perjudican al público en general, con “la omisión” de quienes deben ejercer un control del espacio público con autoridad.