Tal vez si las autoridades encargadas de realizar los recientes operativos de control a menores de edad que se encontraban en la calle después de las 11:00 de la noche, hubiésen llamado a los padres de familia para decirles que sus “conducidos” hijos al coliseo del barrio Santa Bárbara, estaban (en el momento de la llamada) en un hospital o quizá en la morgue, se hubiéran “enojado menos” con los funcionarios que ejercieron su labor operativa la noche del 30 de noviembre, al amanecer del 1° de diciembre.

Resulta inentendible, cómo parte de los padres y madres de familia responsables de sus hijos, “la emprendieran verbalmente” contra funcionarias de la Comisaría de Familia, la Secretaría de Gobierno y de la misma Policía de Infancia y Adolescencia, en instantes que eran notificados de la amonestación y citación para que acudan en próximos días a un curso pedagógico ante la Personería Municipal.

“No creían” que sus hijos conducidos a dicho lugar, fueran los portadores de bolsas con agua, otras con agua mezclada con colorantes, harina, tierra y otras tantas bolsas llenas de orina y “mierda” las cuales esperaban lanzar quién sabe a quién, en su “tal alborada” de recibimiento del mes de diciembre. Pero no solo las descritas bolsas, sino también otros contenidos que no se especificó finalmente qué eran y, para completar, unos artefactos artesanales elaborados con tubos pvc, cauchos y neumáticos, que hacían las veces de lanza-balines o pequeñas piedras, que bien hubieran podido causar lesiones o daños a quien fuera impactado. A lo anterior, se sumó la cantidad de elementos de pólvora como papeletas y petacas, con las que, probablemente, pretendían “prender” el primero de diciembre exponiendose no solo ellos, sino también a otras personas.

“Ustedes verán qué hacen con él … A mí no me hace caso y que haga lo que quiera… Esas son cosas de jóvenes ….Y Ustedes pa´qué se meten …. Ella ya está muy grande, ella verá”  entre otras frases, fueron manifestadas por algunos de los “acudientes” de los menores, que llegaron a recoger a sus hijos, cuando varios de ellos, ni cuenta se daban que estuvieran fuera de su casa.

Solo unas pocas personas manifestaron su “aparente vergüenza” ante semejante situación por el comportamiento de sus menores e, incluso una de las molestas madres de familia, “le zampó” un par de cachetadas a uno de los sardinos, que para su fortuna, no fue apreciado por sus “compañeros” pero sí se sonrojó al ser apreciado por algunas unidades del ejército y de la policía, de las cuales momentos antes se mofó y les dijo “voy a decir que me atacaste para que te jodan” frase ésta que se convirtió en el “común denominador o libreto” de los menores conducidos aquella noche.

Y, es que, definitivamente luego de poder apreciar estas escenas, surgen una serie de reflexiones, al menos para este espacio.

Cómo así que un padre o madre de familia diga “Ustedes verán qué hacen con él” como si la autoridad institucional fuera la primer responsable criar, educar y enseñar valores a un muchacho. Es que la Policía, el Ejército, la Comisaría, el Secretario o un Personero, no pueden estar detrás de cada sardino o sardina para decirle “papito no prepare agua-mierda para tirarle a la gente” o, “vea mi amor, un balinazo de esos, puede dañarle un ojo a alguien” o, quizá “mire princesita, no salga sola y así como está vestida que se puede exponer a muchos riesgos”

Ahora, que un acudiente diga “dejenlos que son cosas de jovenes” … Como así?.

Ser joven entonces, es sinónimo de actuar intencionalmente para lanzar unas bolsas con tales cochinadas a quien se le atraviece?. Es ser también una persona que no se respeta asimisma para “empacar paquetes con excrementos”?. O, es acaso imponer sus comportamientos, patanería e irrespeto hacia sus padres?.

Mientras se presentaban esas manifestaciones por algunos de los padres, por otro lado, parte de los menores, “argumentaban” se les vulneraba su “tal derecho” al libre desarrollo de la personalidad. Que tan raro…! Para unas cosas, se ubicaban como “inocentes angelitos” menores de edad, pero para su libreteada frase “Voy a decir que me atacaste para joderte” ahí si tenían una edad adulta y maquiavélica.

Asumiendo mi riesgo de ser calificado como “lambón” de las autoridades que ejercieron sus controles o, que tal vez digan que “estoy haciendo mi tarea, porque las mismas me pautaron con millonarias sumas de dinero para hablar bien de ellas” si concluyo este texto indicando que, si bien es cierto todas las autoridades locales, regionales, nacionales y todas las instituciones públicas deben velar por el cuidado, seguridad, proyección y derechos de todos los ciudadanos más allá sus actitudes y comportamientos, no menos cierto es, que por encima de cada una de las autoridades, está la autoridad que debe imponer y ejercer en cada familia, un padre y una madre frente a sus hijos, ya que -insisto- la educación, valores, actitud y aptitud de respeto hacia los demás, se origina, se forma y se da en cada casa u hogar.

“Que las puertas de una casa se cierren porque prevaleció y se impuso la disciplina y la autoridad de los padres frente a sus hijos, es mil veces más aceptado a que esas mismas puertas se cierren porque haya prevalecido el irrespeto e indisciplina de los hijos hacia sus padres”

Ojalá y que al igual que las autoridades, “No salga yo a deber” a las familias de los “angelitos” por no haber hecho una dedicatoria y una extensa crónica de las “risotadas” y “la alegre juventud” que solo “salió a rezar el rosario” para agradecer la llegada del último mes del año 2017.

 

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